Cada espacio comienza con un concepto que define su estilo y la sensación que transmite. Puede ser minimalista, moderno, rústico, industrial, maximalista, acogedor o enfocado en necesidades específicas, como “espacios pequeños” o “hogares cálidos”.
Este concepto guía todas las decisiones de diseño y ayuda a crear ambientes coherentes que siguen tendencias actuales y estéticas populares.